Oy oy oy gevalt ! Jews and punk

por Michael Croland

Libro en inglés

Judío y punk. Dos palabras que pueden parecer antinómicas, y sin embargo…

En el prefacio de su libro ¡Oy oy oy gevalt! Jews and Punk, Michael Croland muestra las similitudes entre estos dos mundos a través de la sencilla palabrita “oy/oï”. El primer “oy” es una palabra muy utilizada en yiddish que podría traducirse como “oh” y que puede expresar toda una serie de emociones: sorpresa, incredulidad (a veces irónica), tristeza, dolor… Puede utilizarse sola o en expresiones como “oy vey“, “oy gevalt“, “oy oy oy”, etc. El segundo “oï” es un grito de guerra punk que se originó en la clase obrera inglesa y puede oírse en los partidos de fútbol del Reino Unido. Se ha asociado a los grupos de música skinhead de los años 70 y 80, que a veces hacían comentarios racistas y antisemitas.

La música ¡Oï! se ha convertido en un subgénero de la música punk, con estribillos que a menudo rezan “¡Oï! ¡Oï! Oï!“, y hoy puede escucharse en muchos conciertos punk, ya sean racistas o antifascistas.

Tras haber indagado en numerosos artículos, páginas web y viejas cintas de audio, Michael Croland ha elaborado este asombroso y fascinante estudio etnográfico sobre los judíos en la música punk-rock, o los judíos que expresan una actitud punk (es decir, poco convencional, rebelde, al margen…) a través de su arte (música, fanzine, vídeo…). Michael Croland retrata a estos artistas que reivindican una doble identidad, judía y punk: desde el grupo pionero The Ramones -formado por dos judíos y dos no judíos, y cuya primera canción del álbum se titula “Blitzkrieg Bop”- hasta Moshiach Oi!, Daniel Kahn, The Dictators, The Clash, NOFX, Schmeckel, Yidcore, Golem, sin olvidar a Steve Lieberman, más conocido como “Gangsta Rabbi“.

Yishai Romanoff, el cantante judío ortodoxo de la banda punk Moshiach Oi! explica, por ejemplo, que su canción “Abraham was a Punk Rocker” puede ser un himno para el punk judío: “Nacido en una sociedad de mentiras, a una edad muy temprana se dio cuenta de que todo lo que le rodeaba no era más que vanidad, Abraham fue el primero en liberarse, Abraham fue un Punk Rocker, destruyendo todos los ídolos, sí, no pudo ser conquistado, arrojado al fuego por atreverse a resistir, dándonos una razón para existir…”.

A través de numerosas anécdotas y entrevistas, los adeptos de esta extraña secta nos muestran que han encontrado un entorno agradable, donde se sienten como en casa, tras sentirse excluidos o marginados de sus comunidades, ya sean judías o punk.

Más informaciones en el sitio web del autor (en inglés)
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